
La vuelta a la rutina puede ser una buena excusa para revisar armarios, cajones y estanterías y comenzar septiembre con una casa algo más despejada.
Pero hacer limpieza no tiene por qué significar tirar. Muchas de las cosas que ya no necesitamos pueden seguir siendo útiles para otras personas o encontrar una segunda vida a través de la donación, el intercambio o la reutilización.
Revisar antes de guardar
Con la vuelta al cole y el cambio de temporada aparecen cajones llenos de material del curso anterior, ropa que ya no sirve, juguetes olvidados o libros que llevan meses sin abrirse.
Antes de volver a guardarlo todo, conviene hacer una pequeña revisión. Una forma sencilla es separar los objetos en tres grupos: lo que seguimos utilizando, lo que puede reutilizar otra persona y aquello que realmente ha llegado al final de su vida útil.
Esta pequeña selección ayuda a ganar espacio y, al mismo tiempo, evita desechar objetos que todavía se encuentran en buenas condiciones.
Una casa más ordenada sin necesidad de tirar:
Ordenar la vivienda no consiste necesariamente en tener menos cosas, sino en conservar aquellas que realmente utilizamos y encontrar una salida responsable para las que ya no necesitamos.